sábado, 24 de septiembre de 2011

El cáncer es un hongo y es curable.

Segun un artículo publicado por el investigador David Icke, el cáncer es un hongo y tiene cura; pero no interesa a las grandes corporaciones farmaceúticas (denominadas por el autor como Big Pharma), hacer públicos sus conocimientos sobre la curación de esta enfermedad, por la que mueren al año en todo el mundo 8 millones de personas, medio millón sólo en Estados Unidos. Se estima que esta cifra aumentará hasta los 12 millones en el año 2030. El cáncer es la principal causa de muerte entre personas por debajo de los 85 años. En Estados Unidos uno de cada cuatro en este sector de población fallece de esta enfermedad.
    Si embargo, según David Icke, a pesar de tener recortadas nuestras libertades "para proteger a la población del terrorismo internacional", estos millones de personas sufren y mueren cada año por una enfermedad que determinadas familias de élite y sus cárteles farmaceúticos se niegan a curar sistemáticamente.
    Anualmente inmensas cantidades de dinero son destinadas a organizaciones benéficas y a la investigación sobre el cáncer para buscar una cura que el "stablishment" no tiene intención de encontrar. En 1969, durante una conferencia médica en Pittsburgh, el Dr. Richard Day, jefe de la organización de eugenesia controlada de Rockefeller llamada Planned Parenthood, en su intervención se refirió a la transformación global en ciernes de la sociedad. Advirtió a los doctores asistentes de que apagaran sus grabadoras y no tomaran notas antes de que él detallara una larga lista de cambios que estaban planeados. Sin embargo uno de estos doctores sí tomó notas e hizo público lo que allí se dijo. Hoy, 40 años después, se puede comprobar que el Dr. Day no pudo ser más preciso. Dijo a estos doctores en 1969: "Podemos curar casi todo tipo de cáncer actualmente. La información está archivada en el Instituto Rockefeller hasta que se decida ser divulgada". Day añadió que "dejar a la gente morir de cáncer ralentizará el crecimiento poblacional" (una de las mayores obsesiones de J. D. Rockefeller).

    Las "Big Pharma" (grandes corporaciones farmaceúticas) no desean la curación del cáncer mientras están amasando inmensas fortunas con el tratamiento de los síntomas a base de drogas devastadoras,  asesinas de células y venenos mata personas como la quimioterapia. Sin embargo las razones no radican, principalmente, sólo en el dinero. Se trata también de hacer sufrir y morir prematuramente, tanto como sea necesario, como una forma de seleccionar,  elegir  o recortar la población. Así, cuando un investigador desvinculado de estas corporaciones descubre una vía efectiva de tratar el cáncer, inmediatamente es neutralizado por el establishment médico y por las agencias gubernamentales.
    Uno de estos casos es el del Dr. Tullio Simoncini, un reputado doctor que se negó a ceder a la enorme presión a la que ha hecho frente y continúa haciendo, después de descubrir qué es el cáncer y cómo debe ser tratado. El crimen de Simoncini ha sido descubrir que el cáncer es un hongo causado por el Cándida, un organismo unicelular que vive en el cuerpo humano en pequeñas cantidades, incluso en gente sana. El sistema inmune lo mantiene bajo control normalmente, pero cuando se convierte en un poderoso hongo, puede crear graves problemas de salud, incluído el cáncer.

    Según el Dr. Mike Lambert, de la Shen Clinic de la Isla de Wight, los hongos, y el Cándida en particular, prosperan comiendo el cuerpo de su huesped disolviéndose en el mismo. necesita nuestro cuerpo para reproducirse porque no puede hacerlo por sí mismo. No es extraño que muchas condiciones de fatigas crónicas pueda ser, en muchos casos, atribuídas a una colonización del Cándida. Los que la padecen se encuentran muy mal tanto física como psicológicamente.
    Tullio Simoncini afirma que el  cáncer es esta infección del Cándida y que la explicación médica del cáncer como una disfunción celular, es equivocada de lleno. Simoncini es un especialista en oncología (tratamientos de tumores), diabetes y desórdenes metabólicos, pero más que eso, es un verdadero dóctor que busca  la verdad en sus diagnósticos para el beneficio de sus pacientes y se niega a repetir la versión oficial de lo que los médicos deben hacer y pensar.
 
   Él reta al dogma de la "conformidad intelectual" con todas sus presunciones no probadas, mentiras, manipulaciones y falsedades. Desde que descubrió que el tratamiento ortodoxo del cáncer estaba seriamente equivocado, ha sido extremadamente crítico con el corporativismo médico y continúa persiguiendo tratamientos inhabituales en la cura de la epidemia global que supone esta enfermedad: "Vi terribles sufrimientos. Estaba en una clínica pediátrica oncológica donde todos los niños morían. Yo también sufría cuando miraba a aquellos pobres niños muriendo con la quimio, con radiaciones".
   Su aflicción por lo que veía le animó a la búsqueda de nuevas formas de entender y por tanto tratar esta devastadora enfermedad. Comenzó un recorrido con una mente abierta y una hoja en blanco de papel desterrando las rígidas presunciones adoctrinadoras asumidas por la "medicina" y la "ciencia".

    Simoncini observó que todos los cánceres actúan de la misma manera, no importa en qué parte del cuerpo o la forma que adopte. Ese es un denominador común. También observó que los bultos cancerígenos eran siempre blancos, igual que el Cándida. Asimismo se dio cuenta de que el crecimiento desmesurado de las células que el corporativismo médico cree que se trata del crecimiento del cáncer,  no es más que el sistema inmunológico produciendo células para defenderse del ataque del hongo. La secuencia sería la siguiente:

--El Cándida está normalmente bajo control por el sistema inmunitario, pero cuando este se satura y debilita el Cándida puede expandirse y construir una colonia.
--El Cándida eventualmente penetra un órgano y el sistema inmunitario responde a la amenaza de otra forma.
--El sistema inmunitario responde creando una barrera defensiva con sus propias células y este desarrollo anormal de celulas defensivas es lo que llamamos cáncer.

La ortodoxia médica mantiene que la expansión del cáncer a otras partes del cuerpo está causado por esas células "malignas" escapando de sus lugares de origen y extendiéndose por el cuerpo. Para Simoncini no es este el caso en absoluto. La extensión del cáncer la precipita la causa real de la enfermedad, el hongo Cándida escapando de su ubicación original. De forma que lo que permite manifestarse al cáncer es un sistema inmune debilitado. Cuando éste funciona eficientemente evita que el problema se vaya de las manos y mantiene al hongo bajo control.
    Si observamos cómo se ha ido incrementando el número de afectados en todo el mundo, entonces vemos que se ha tratado de una guerra calculada contra el sistema inmunológico,  cada vez más clamoroso década tras década.
    El sistema inmunitario se ha ido debilitando y ha sido atacado por los aditivos en los alimentos y bebidas, por los fertilizantes químicos de la agricultura, por el electromagnetismo y las frecuencias de la tecnología de microondas, por drogas farmaceúticas, por el estrés de la vida moderna y por otros muchos  factores.
   ¿Qué defensas van a  tener hoy los niños cuando se les administran 25 vacunaciones y combinaciones de ellas antes de la edad de dos años, cuando sus sistemas inmunitarios aún están formándose para proteger su salud?
    Así es como, según el citado autor, las familias Illuminati buscan e instigan una masiva selección de la población; desmantelando las propias defensas que nuestro cuerpo fabrica para luchar contra las enfermedades. Y he aquí lo verdaderamente chocante: ¿Qué destruye más rápido que cualquier otra cosa el sistema inmunitario? La quimioterapia, un veneno diseñado para matar células. Añades la radiación a todas esas causas también y los efectos están a la vista.

   La "punta de lanza" del tratamiento anticáncer es envenenar a la víctima con la esperanza de que mueran las células cancerígenas antes de se hayan destruído bastantes células sanas como para matar al paciente. Sin embargo la quimioterapia mata las células de nuestro sistema inmunitario y lo deja hecho trizas, pero no afecta al Cándida que sigue ahí.

  Un sistema inmune devastado por las drogas y la quimio no puede responder eficientemente al Cándida y éste invade otras partes del cuerpo para empezar el proceso nuevamente, permitiendo la expansión del cáncer, incluso en aquellos que,  en principio, podrían parecer recuperados después de la cirugía y la quimioterapia. Su sistema inmunitario está destrozado y es sólo cuestión de tiempo que el Cándida reincida de nuevo. En otras palabras: La quimioterapia mata a la gente que supuestamente tendría que ser curada. Es un veneno destructor del sistema que necesitamos para dotarnos de salud y fuerza para curarnos.

    Cuando Simoncini comprendió que el cáncer es una infección por hondos, se propuso investigar algo que pudiera matar al hongo y así eliminar el cáncer. Pero descubrió que las drogas anti-hongos no funcionan porque el hongo muta rápidamente pare defenderse y entonces comieza a comerse la droga prescrita para matarlo. En lugar de eso, Simoncini encontró algo mucho más simple y asequible: el bicarbonato sódico.

El bicarbonato sódico es un potente destructor de hongos diferente a las drogas y el Cándida no puede adaptarse a él. Al paciente se le administra bicarbonato sódico oralmente y también de forma interna a través del endoscopio, un largo y delgado tubo que los doctores usan interiormente sin necesidad de cirugía. Este sistema permite emplazar el bicarbonato directamente sobre el cáncer, esto es sobre el hongo.
   En el antiguo Egipto ya se conocían las saludables propiedades de sustancias anti-hongos al igual que los libros  indios que retrocediendo mil años, ahora recomiendan un alcalino de potente fuerza para tratar el cáncer.
   En 1983, Simoncini trató a un paciente italiano, Gennaro Sangermano, al cual le habían dado meses de vida con un cáncer de pulmón. Meses después, no sólo no había muerto sino que recuperó totalmente la salud y el cáncer había desaparecido.
   Le siguieron más éxitos y Simoncini presentó sus descubrimientos al Departamento Italiano de Salud con la esperanza de poder demostrar científicamente que su hallazgo funcionaba. Pero tuvo que aprender la magnitud de la manipulación médica y sus mentiras.
   Las autoridades no sólo ignoraron su documentación, sino que además fue expulsado del corporativismo médico italiano por prescribir curas que no están aprobadas. Fue objeto de una viciada campaña de condena y ridiculización por unos patéticos medios de comunicación y encarcelado por tres años por causar "muertes con tratamientos erróneos", a sus pacientes. El stablishment médico dijo que eso del bicarbonato sódico era de locos y peligroso. Incluso un "prestigioso" doctor calificó ridiculamente al bicarbonato como una droga.
   A todas horas millones de personas mueren de cánceres que podían haber sido tratados eficientemente, sin que ésto importe un comino a las autoridades médicas.

Afortunadamente, Simoncini no lo dejó y continuó divulgando su trabajo en conferencias e Internet. Desde entonces ha tenido notables éxitos reduciendo dramáticamente y eliminando completamente el cáncer incluso en casos tardíos, usando bicarbonato sódico. En algunos casos le llevó cuestión de meses, pero en otros, como el cáncer de mama donde el tumor es fácilmente accesible, la curación fue en cuestión de días, no más.
   Bajo la supervisión de Simoncini, actualmente mucha gente se están curando a sí mismos, y existen numerosos testimonios de estos pacientes en videos hablando de su experiencia personal y de su curación.
Recientemente dos científicos e  investigadores británicos, el Profesor Gerry Potter y el Profesor Dan Burke han revelado que las células de cáncer tienen un único "biomarcador" que no se encuentra en las células no cancerosas; un encima denominado CYP1B1. Los encimas son proteínas que catalizan o incrementan el ratio de la reacción química. El CYP1B1 altera la estructura química de los llamados "salvestroles" que se encuentran de forma natural en muchas frutas y vegatales. Esta transformación química convierte al salvestrol en un agente que mata las células cancerígenas sin dañar las células sanas.
   O sea que tenemos una perfecta sincronicidad. El encima  CYP1B1 aparece sólo en células cancerígenas y reacciona con el salvestrol que digerimos a través de las frutas y hortalizas para crear una sustancia que elimina las células cancerígenas.
He aquí el punto a tener en cuenta cuando se afirma que el cáncer es un hongo. Los salvestroles (o salvesteroles) son defensas naturales del sistema contenido en frutas y vegetales contra ataques de hongos y por eso sólo los encontramos en aquellos órganos objeto de daños causados por estos organismos.
   Pero hay más, los cárteles de las grandes corporaciones farmaceúticas y de las grandes compañías de biotecnología conocen ésto y hacen lo posible para minar estas defensas naturales que atacan a los hongos que producen el cáncer. Los fungicidas químicos usados en la agricultura moderna matan artificialmente a los hongos y, por tanto, anulan la capacidad de las plantas para producir sus propias defensas, el salvestrol o los salvesteroles. Hoy sólo pueden encontrarse en muy pequeñas cantidades en alimentos producidos orgánicamente. La gran mayoría de los fungicidas del mercado son potentes bloqueadores del CYP1B1; por tanto si comemos alimentos producidos de forma química, no importa la cantidad de salvestroles que consumamos éstos no pueden activarse para luchar contra el cáncer que es su principal función.
   Esto no ocurre por accidente, sino que está diseñado calculadamente, como fue y sigue siendo el intento del corporativismo médico por destruir al Dr. Simoncini. Las familias dirigentes quieren que la gente muera de cáncer o impedir su curación. Están mental y emocionalmente tan enfermos como no podemos imaginarnos y ven al ser humano como simples borregos y ganado. No les importa cuánta angustia, sufrimiento y muerte sus manipulaciones y omisiones causan. Cuanto más, mejor para sus delirantes perspectivas.

  Por su parte Simoncini se negó a ceder y continuó su campaña a favor de lo que comprobó como un tratamiento efectivo contra el cáncer; mientras que en el "mundo real" el número de muertos por cáncer va in crescendo sin cesar, porque los tratamientos que no funcionan están basados en la hipótesis de que son ciertos.
    Doctores que discrepan con Simoncini y han intentado ridiculizarlo han sido invitados a participar en sus conferencias y exponer sus puntos de discrepancia; pero no hicieron acto de presencia a pesar de que se les había reservado su asiento.
 

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